Ideas sobre la película El poder del perro

1

Miré la película sin saber nada de ella. Ni siquiera sabía que actuaba Benedict Cumberbatch, que hace un papel formidable. De Holmes, su personaje más famoso, a este ranchero de Montana en 1925, muestra la flexibilidad actoral de los mejores. Lo acompañan Kirsten Dunst, quien logra hacernos olvidar que fue la novia de Spiderman, y Jesse Plemons, el joven brillante actor que de Breaking Bad a El camino duplicó sus aptitudes.

El cuarto actor protagónico es Kodi Smit-McPhee, que ya había sido el noviecito de una niña vampiro en Déjame entrar y el hijo de un padre desesperado en la apocalíptica La carretera.

2

Si al principio la película parece que se jugará en el plano psicológico, rápidamente pasa a los cuerpos y la resolución es totalmente terrenal. Dividida en capítulos y con muchas escenas cortas que se intercalan para dar el efecto del paso del tiempo, ningún plano es gratuito. Todos cumplen su preciso rol en el plan maestro que la directora Jane Campion nos revelará no solo en el último capítulo, sino en la última escena o, incluso, en el último plano.

Tiene la belleza de las construcciones perfectas, tan común en la naturaleza y que el hombre se esfuerza por imitar.

3

La fotografía de la película me recordó a la de La excavación: la luz atenuada por el polvillo que vuela al abrir una puerta de madera añeja, el sol por la mañana descubriendo algún accidente de la geografía, el fuego por la noche lamiendo caras, animales y utensilios.

Al delicado trabajo de la cámara, hay que sumarle los objetos filmados. Tanto lo macro: los rebaños de terneros Braford, las Montañas Rocosas, como lo micro: el tiento para hacer una soga, los testículos de un novillo recién capado.

4

La banda sonora, totalmente instrumental, es discreta, pero precisa. Tal vez sorprenda saber que el autor de todos los temas es Jonny Greenwood, guitarrista y tecladista de Radiohead. Tuve la oportunidad de escuchar “West Alone” un día de lluvia suave con el auto detenido mientras las gotas caían por el parabrisas.

5

La sutileza de los diálogos. Phil, el contradictorio hombre rudo de la película, le dice a Peter, su casi sobrino: “La paciencia ante la adversidad nos hace hombres”. Peter responde: “Mi padre decía que son los obstáculos”. Antes había dicho “¿Qué clase de hombre sería si no ayudara a mi madre?”. Estas palabras cobran especial sentido en el final.

La materia prima del film son los matices, lo no dicho y lo reprimido.

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Information Systems Engineer from Santa Fe, Argentina. Amateur writer.

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Juanjo Conti

Juanjo Conti

Information Systems Engineer from Santa Fe, Argentina. Amateur writer.